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Tecnología, activos digitales y coronavirus, ¿qué importa en el mundo virtual?

¿Cómo afecta una pandemia a activos íntegramente situados en internet como son las criptomonedas? ¿Están los activos virtuales a salvo del contagio?.

Antonio Paredes / 24.03.2020 / 9:01 am

Cuando nos dedicamos muy intensamente al tema de la tecnología es difícil recordar lo dependiente que es, lo íntimamente entrelazado que está lo virtual y lo físico. Tenemos noticias que analizan concienzudamente el efecto que el salto del coronavirus de los animales al ser humano ha causado en la producción de las grandes tecnológicas, e incluso todos pudimos ver el impacto que el parón industrial ha tenido en los cielos de China, pero ¿cómo afecta una pandemia a activos íntegramente situados en internet como son las criptomonedas? ¿Están los activos virtuales a salvo del contagio?

Naturalmente el impacto es grande, ya que a pesar de no tener un avatar físico (más allá de las criptomonedas hechas moneda a modo de curiosidad) quienes compran y venden criptomonedas son muy humanos, y, desgraciadamente, el nuevo coronavirus ha decidido que nuestro organismo es un hábitat ideal para desarrollarse.

El día que China dio a conocer la amenaza

A punto de despedir el 2019, China comunicó al mundo que otra vez un virus animal había roto la barrera entre especies y pasado al ser humano, pero todavía la humanidad no era del todo consciente del interés y la alarma que se iban a desatar durante los próximos meses a cuenta del dichoso coronavirus. Aquel 31 de diciembre ethereum, la segunda criptomoneda por nivel de capitalización, cotizaba alrededor de los 130 dólares, unos valores paupérrimos, muy lejos de los 338 dólares que llegó a valer en junio del mismo año. Bitcoin valía unos 7.227 dólares.

El 11 de enero se confirma la primera muerte por el nuevo patógeno y dos días después se anuncian contagios en Tailandia, una vez rota la cuarentena se espera una mayor expansión del virus y algunos ya piensan en poner a resguardo su dinero en valores refugio a la espera de acontecimientos. Estos días también coleaba la crisis Irán-EEUU.

El 20 de enero se confirma que, desgraciadamente, el coronavirus se transmite entre seres humanos y cuatro días después los chinos empiezan la espectacular construcción de un gran hospital en el centro de la epidemia, Wuhan, haciendo alarde de su capacidad logística. Ethereum cotizaba entonces por encima de los 160 dólares y bitcoin por encima de los 8.600 dólares.

Desde entonces el virus no ha hecho más que extenderse causando un gran quebranto al comercio mundial, parando incluso muchas fábricas en China, y de forma coyuntural a las bolsas y activos más heterodoxos, como las criptomonedas. Desde mediados de marzo ethereum ha estado cotizando sobre los 100-130 dólares (bajando y subiendo sobre esa cifra) y bitcoin se mueve entre los 5.000 y los 6.000 dólares, con algunos picos por encima y por debajo.

Así que como podemos ver, aún en el caso de que desarrollemos nuestros negocios e incluso parte de nuestras interacciones sociales a través de medios virtuales, lo que ocurre ahí fuera sigue afectando, y mucho.

¿Cómo afectará a Perú?

Según declaraciones del Ministerio de Salud a principios de Marzo, en Perú podrían llegar a infectarse hasta 20,000 personas caso de que finalmente llegase el coronavirus, como efectivamente ha sucedido.

Sería interesante aprovechar la crisis para explorar de forma más amplia el ámbito del teletrabajo en nuestro país, algo que podría beneficiar a nuestra economía. El teletrabajo que los medios telemáticos actuales posibilitan debería ayudar a paliar el impacto negativo de cualquier virus en las empresas, tanto tecnológicas como de cualquier otro ámbito. Quizás esta crisis implique un paso más en esta dirección, puesto que puede poner de manifiesto la futilidad de que muchos trabajadores tengan que acudir a un mismo lugar para realizar un trabajo que perfectamente puede realizarse desde la comodidad del hogar.

El teletrabajo ya está regulado por el Decreto Supremo Nº 017-2015-TR, que aprueba el reglamento de la Ley Nº 30036, que prevé dos formas de teletrabajo, de forma completa, en la cual el trabajador prestará sus servicios fuera del centro, acudiendo de forma puntual para coordinar tareas, o de forma mixta, donde el trabajador prestará servicios de forma alterna dentro y fuera del centro de trabajo.

Cuando se resuelva esta crisis puede que se respondan algunas preguntas tales como ¿son las criptomonedas un valor refugio o un curioso producto secundario de la tecnología del blockchain? ¿Es el teletrabajo, con generalización de reuniones por medios telemáticos, el futuro del trabajo desarrollado por seres humanos, un futuro donde las fábricas y centros de distribución estén únicamente ocupados por máquinas? Quizás querer responder estas preguntas sea todavía demasiado ambicioso, pero puede que nos permita vislumbrar algunos retazos del futuro que nos aguarda.

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