Salud digital en América Latina pasa de la prueba a la adopción
IA, telemedicina y cómputo espacial abren aplicaciones concretas, pero exigen integrar conectividad, seguridad, datos y supervisión médica.
Redacción Tecnología 21 / 20.08.2026 / 3:16 pm

Claro Empresas y HITSS reunieron en Lima a representantes del sector salud para analizar cómo la inteligencia artificial, la telemedicina avanzada y el cómputo espacial están pasando de la experimentación a aplicaciones concretas.
El encuentro puso el foco en un desafío cada vez más inmediato para clínicas, hospitales, aseguradoras y otras organizaciones: cómo incorporar estas tecnologías con infraestructura, seguridad, integración y una visión centrada en el paciente.
Hace algunos años, imaginar cirugías apoyadas por realidad aumentada, especialistas colaborando a distancia o sistemas capaces de monitorear información clínica de manera remota parecía una conversación sobre el futuro. Ese escenario comienza a cambiar. La convergencia entre inteligencia artificial, telemedicina, conectividad y nuevas interfaces digitales ya está generando casos de uso en América Latina y obliga al sector salud a pensar menos en si estas tecnologías llegarán y más en cómo adoptarlas de forma efectiva.
Ese fue el eje de “Salud Digital: El futuro ya está aquí”, encuentro organizado por Claro Perú junto con HITSS que reunió en Lima a representantes de clínicas privadas, hospitales públicos, laboratorios, aseguradoras, universidades y empresas con operaciones remotas. La jornada abordó el papel de la conectividad, la ciberseguridad y la gestión de datos clínicos en la evolución de la atención médica, desde la eficiencia hospitalaria hasta el acceso a servicios especializados en zonas geográficamente complejas.
Mariano Orihuela, Director de Mercado Corporativo de Claro Perú, resumió el momento que atraviesa el sector al señalar que el reto ya no consiste únicamente en imaginar el futuro de la salud, sino en acelerar su adopción. Durante el encuentro, sostuvo que las organizaciones médicas requieren infraestructura, conectividad y soluciones tecnológicas capaces de acompañar ese proceso de manera segura y eficiente.
La transformación no termina al digitalizar un proceso
Desde HITSS se presentó una visión en la que conectividad, infraestructura, centros de datos, procesamiento, almacenamiento, ciberseguridad y soluciones digitales forman parte de un mismo ecosistema. En salud, esta integración resulta especialmente importante porque la incorporación de una herramienta aislada no garantiza por sí sola una mejora en la atención: los sistemas deben comunicarse, los datos necesitan protección y las soluciones deben integrarse con los procesos reales de las instituciones.
Walter Cipolla, especialista en tecnología aplicada a la salud dentro del ecosistema de América Móvil, llevó esta discusión hacia el cambio cultural. Su planteamiento fue que una organización puede incorporar pantallas, tótems, aplicaciones o automatización sin transformar realmente la experiencia si mantiene intactos los mismos cuellos de botella. Como ejemplo, explicó que sustituir un sistema manual de turnos por tecnología no resuelve necesariamente el problema si el paciente continúa enfrentando la misma fila y la misma espera.
El punto resulta relevante porque desplaza el valor de la tecnología desde el dispositivo hacia el resultado. Digitalizar un proceso puede ser útil, pero la transformación aparece cuando esa digitalización permite reducir fricciones, integrar información, mejorar tiempos de respuesta o ampliar el acceso. Bajo esa lógica, la adopción tecnológica en salud exige revisar procesos y no simplemente añadir nuevas capas de software.
IA y monitoreo remoto: Convertir datos en información útil

Durante la jornada se mostraron aplicaciones de inteligencia artificial y monitoreo remoto orientadas a apoyar distintos procesos clínicos. Entre ellas se mencionaron herramientas para el análisis de imágenes médicas, rehabilitación mediante realidad virtual y sistemas de monitoreo de ventiladores mecánicos capaces de concentrar datos y facilitar el seguimiento de pacientes.
La relevancia de estos desarrollos no está solamente en conectar dispositivos, sino en utilizar la información que generan para ayudar a los profesionales a actuar con mayor oportunidad. Conforme hospitales y clínicas incorporan más equipos conectados, la capacidad de integrar y visualizar datos de manera coherente se vuelve tan importante como el dispositivo que los produce.
El encuentro insistió, además, en que la inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta de apoyo al profesional. En aplicaciones clínicas, la velocidad o la automatización no sustituyen la necesidad de supervisión médica, validación y criterios de seguridad. El valor de la IA aparece cuando complementa la experiencia humana y permite trabajar mejor con grandes volúmenes de información.
Telemedicina: De la videoconsulta a modelos de atención más completos
Pablo Utrera, cofundador y CEO de DOC24, presentó la evolución de la telemedicina a partir de experiencias desarrolladas durante aproximadamente una década. Su exposición mostró cómo la atención remota ha dejado de limitarse a una videollamada entre médico y paciente y comienza a incorporar dispositivos, seguimiento, prevención y modelos híbridos de atención.
Utrera explicó que la pandemia aceleró la aceptación de la telemedicina tanto entre profesionales como entre pacientes, pero también elevó las expectativas. Cuando la videoconsulta dejó de ser una novedad, surgió la necesidad de superar algunas de sus limitaciones, especialmente la falta de determinados elementos del examen físico y la dificultad para acercar especialistas a territorios donde el recurso médico es escaso.
En ese contexto presentó los denominados consultorios inteligentes, espacios que combinan telemedicina con dispositivos capaces de obtener determinadas mediciones e imágenes para ponerlas a disposición del profesional remoto. Entre los casos mostrados estuvieron experiencias en Argentina orientadas a ampliar la capacidad resolutiva de centros de atención primaria y facilitar el acceso a especialidades sin obligar al paciente a trasladarse largas distancias.
Uno de los ejemplos más representativos fue el despliegue de una cabina en la Base Esperanza, en la Antártida Argentina, conectada mediante Internet satelital. El caso fue utilizado para ilustrar hasta dónde puede extenderse un modelo de atención remota cuando conectividad, equipamiento y profesionales logran integrarse en una misma solución.
La prevención aparece como la siguiente frontera
La telemedicina también está evolucionando desde un modelo predominantemente reactivo hacia esquemas que buscan acompañar a las personas antes de una complicación. Utrera explicó que una parte importante del siguiente paso consiste en mantener contacto con pacientes saludables y con personas que viven con enfermedades crónicas, utilizando herramientas digitales para educación, seguimiento y acceso oportuno a servicios.
La lógica es especialmente relevante para prestadores y aseguradoras porque una atención que llega únicamente cuando aparece una complicación suele ser más difícil para el paciente y más costosa para el sistema. Las plataformas digitales pueden contribuir a crear una relación más continua, siempre que se integren con profesionales y servicios sanitarios reales y no se presenten como sustitutos de ellos.
Holoscopia y el quirófano como espacio digital
Uno de los puntos destacados por la nota oficial del evento fue la exhibición de Holoscopia, una plataforma que combina realidad aumentada, modelos anatómicos tridimensionales, telemedicina e inteligencia artificial aplicada a procedimientos clínicos. De acuerdo con la información proporcionada por los organizadores, existen casos implementados en México, Argentina, Ecuador y África.
Gustavo García, presidente de Skye Group Innovation, explicó durante la jornada cómo el cómputo espacial puede llevar información clínica al campo visual del cirujano. La propuesta busca que imágenes, modelos anatómicos y otros datos puedan consultarse durante el procedimiento sin depender únicamente de monitores ubicados a distancia dentro del quirófano.
La presentación permitió observar hacia dónde puede evolucionar este tipo de tecnología: desde la visualización de información hasta modelos tridimensionales que ayuden al especialista a comprender con mayor claridad la anatomía y el contexto de una intervención. García también destacó un modelo de innovación abierta en el que hospitales, universidades, investigadores y desarrolladores participan en la construcción y evaluación de las soluciones.
Más allá del impacto visual de estas interfaces, el punto central para el sector salud será su capacidad de integrarse de manera útil a la práctica médica. La tecnología presentada durante el evento muestra una dirección posible: un quirófano en el que la información digital acompaña al profesional de forma más cercana, contextual y colaborativa.
Regulación, adopción y confianza

El avance tecnológico también abrió durante el encuentro una discusión sobre regulación. Representantes del público señalaron que la implementación de nuevas soluciones en salud debe considerar los requisitos aplicables según su función y el uso que se les atribuya, especialmente cuando intervienen en diagnóstico, tratamiento o monitoreo.
El intercambio fue importante porque introdujo un matiz necesario frente al entusiasmo tecnológico. Innovar en salud implica experimentar, investigar y desarrollar nuevas herramientas, pero también construir evidencia, revisar los marcos aplicables y establecer condiciones de uso seguras. La regulación y la innovación no necesariamente representan fuerzas opuestas; en un sector de alto impacto humano, ambas deben encontrar mecanismos para avanzar de manera responsable.
Los propios expositores insistieron en que el médico debe conservar un papel central. La inteligencia artificial y otras herramientas pueden recomendar, organizar información o ampliar capacidades, pero la adopción responsable exige mantener la supervisión profesional y evitar que la automatización se confunda con autonomía clínica.
Conectividad para ampliar el alcance de la atención
La conectividad fue otro de los ejes recurrentes de la jornada. Para un país con la geografía del Perú, llevar servicios digitales de salud fuera de los grandes centros urbanos depende tanto de la solución médica como de la infraestructura que permite conectarla. Durante el evento, distintos participantes remarcaron que todavía existen brechas, pero también oportunidades para utilizar redes móviles, fijas y otras tecnologías de acceso como soporte de modelos de atención remota.
Desde la perspectiva de Claro Empresas y HITSS, esa infraestructura forma parte de una propuesta más amplia que combina conectividad, centros de datos, ciberseguridad y soluciones digitales. En este contexto, la red deja de ser solamente un servicio de telecomunicaciones y se convierte en un habilitador para que determinadas aplicaciones de telemedicina, monitoreo y colaboración puedan funcionar.
El paciente sigue siendo el punto de referencia
Una de las preguntas más relevantes del público estuvo relacionada con la posible pérdida de calidez humana frente al avance de robots, automatización y sistemas conversacionales. La respuesta de los expositores fue que la tecnología debe utilizarse para complementar el trabajo de los equipos asistenciales y mejorar la experiencia, no para desplazar el componente humano de la atención.
Esta distinción resulta fundamental. Una herramienta puede reducir tiempos administrativos, facilitar un agendamiento o acercar un especialista a distancia, pero la calidad de la atención no puede evaluarse únicamente por el nivel de automatización alcanzado. En salud, la tecnología encuentra su sentido cuando contribuye a una atención más accesible, segura, eficiente y comprensible para las personas.
Mariano Orihuela: El siguiente paso es adoptar lo que ya está disponible
Al finalizar el evento, conversamos con Mariano Orihuela, Director de Mercado Corporativo de Claro Perú, para profundizar en el mensaje de Claro Empresas y HITSS. El ejecutivo fue directo al señalar que la tecnología y las soluciones ya están disponibles y que el siguiente paso depende de que las organizaciones decidan incorporarlas en su práctica cotidiana.
“La tecnología ya está disponible, las soluciones ya están y estamos a un paso realmente de que nuestros clientes tomen la decisión para incorporar estas nuevas soluciones, estas nuevas tecnologías en su práctica del día a día”, señaló Mariano Orihuela a Tecnología 21.
El ejecutivo explicó que Claro Empresas y HITSS buscan acompañar ese proceso con experiencia, aliados especializados y capacidades de despliegue. También destacó la dimensión regional de este ecosistema: durante la jornada se mostraron casos de distintos países de América Latina, lo que permite trasladar aprendizajes y experiencias entre mercados en lugar de abordar cada proyecto como si comenzara desde cero.
Cuando le preguntamos por los principales desafíos, Mariano Orihuela volvió sobre la dimensión cultural. Mencionó la existencia de paradigmas e ideas preconcebidas respecto a lo que todavía puede o no puede hacerse, además de aspectos regulatorios y de una posible desconfianza inicial por parte de los usuarios. Frente a ello, consideró necesaria una etapa de educación y comunicación que permita explicar cómo estas tecnologías pueden convertirse en beneficios concretos para la atención.
En su mensaje final, Mariano Orihuela señaló que Claro Empresas y HITSS aspiran a actuar como aliados del sector, combinando experiencia, solidez y soluciones orientadas a mejorar la calidad, la eficiencia y, especialmente, la satisfacción del usuario y del paciente. Esa afirmación resume con claridad la promesa que atravesó el encuentro: la tecnología ya ofrece posibilidades que hace pocos años parecían lejanas, pero su impacto dependerá de la capacidad de las organizaciones para incorporarlas de manera útil en la realidad cotidiana de la salud.
El futuro de la salud digital no se definirá solamente por la aparición de herramientas más sofisticadas. Se definirá por la capacidad de integrar conectividad, seguridad, datos, profesionales y nuevas formas de atención alrededor de una necesidad concreta. En ese proceso, el avance tecnológico será determinante, pero su verdadero valor se comprobará en la práctica: en cuánto contribuye a ampliar el acceso, mejorar la atención y ofrecer una mejor experiencia a los pacientes.

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