Un divorcio como Dios manda
Jueves 4 de Octubre, 2007 por Antonio ParedesEstimada Cristina:
Ayer recibà una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vÃnculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustarÃa quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.
Cosas que deseo conservar:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevÃa a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rÃmel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo serÃa el único que besarÃa la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenÃa un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos (también las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).
Cosas que puedes conservar tú:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacÃo.
- Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrà aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- Jorge y Cecilia… los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso: …objetos.
Por último, recordarte el nº de teléfono de mi abogado (914070485) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.
Afectuosamente,
Roberto
Nota: Esta carta fue escrita por Susana López Rubio, ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor.
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Sobre Un divorcio como Dios manda - Octubre 4, 2007 (10:55 pm)
Wowwww que profundas esas palabras…
Sobre Un divorcio como Dios manda - Octubre 5, 2007 (3:34 pm)
‘ta loco prefiero el carro y la casa.
:p
Saludos.
Sobre Un divorcio como Dios manda - Octubre 21, 2007 (5:10 am)
totalmente identificado
Sobre Un divorcio como Dios manda - Enero 28, 2009 (10:07 am)
En verdad, yo tambien lo harÃa al revés, pero es mejor considerado cuando nace de un hombre una carta asÃ, puesto que los hombres están marcados con una frialdad, crueldad y desapego espiritual hacia nosotras que sorprende una carta asÃ. En todo caso, yo estoy viviendo esto, y cuando el abogado me llamó para decirme que dejariamos en la calle a mi ex, no pude hacerlo. Solo pedi un poco de mantención para mis hijos que me permita vivir tranquila, y que representa lo mismo que me da ahora. Dios sabe que no quiero hacerle daño siendo él el unico que me odia y él el que se fue. No entiendo nada.