Voto electrónico auditable aumenta la confianza electoral

SLI Global Solutions nos envía la siguiente información: “Auditorías independientes y certificaciones hechas por laboratorios calificados.

votoelectronicoSLI Global Solutions nos envía la siguiente información:

“Auditorías independientes y certificaciones hechas por laboratorios calificados garantizan a los administradores, actores políticos y el público en general que los sistemas (de voto electrónico) son confiables”. Con esta frase abren Richard Soudriette, presidente del Centro para la Diplomacia y la Democracia, y Mark D. Phillips, presidente de SLI Global Solutions, su reciente editorial en el Government Gazette del Centro de Estudios Parlamentarios de Europa.

Es decir, para generar la confianza necesaria en los resultados de cualquier elección, una plataforma de voto electrónico no se puede limitar –solamente- a contar exactamente votos, sino que debe incluir mecanismos robustos, transparentes y fiables para que sus procesos sean verificables e inobjetables.

Las auditorías responden a esta necesidad. “En esencia, una auditoría es el acto apropiado para demostrar y certificar, ante todas las partes interesadas, el correcto funcionamiento de un sistema de votación”, sostiene Samira Saba de Smartmatic, firma que ha ayudado a importantes comisiones electorales a realizar elecciones más eficientes y transparentes por medio de la automatización.

Saba agrega que “un sistema de voto electrónico 100% auditable es la solución para muchos países latinoamericanos, ya que la agilidad y la transparencia son las características más idóneas para incentivar la confianza y participación del electorado en los comicios”.

Una de las grandes ventajas que ofrecen las votaciones automatizadas con sistemas auditables, es que las auditorías pueden realizarse en todas sus instancias. Es decir, antes de las elecciones (auditorías previas), durante la jornada electoral (auditorías en caliente) o después de finalizado el acto (auditorías posteriores).

Auditorías previas: Antes de la elección, las autoridades y demás actores políticos pueden revisar en detalle el software de votación en sus diversos niveles y los esquemas de seguridad utilizados en el almacenamiento y transmisión de los datos.

Una vez que todos los entes que intervienen en las revisiones dan su visto bueno a los aspectos examinados, la versión del software de votación y de escrutinio es certificada por el poder electoral y se procede a instalar copias del mismo en todas las máquinas y servidores donde funcionará el sistema.

Auditorías en caliente: El mismo día de la elección pueden realizarse auditorías. “Una auditoría que se efectúe durante la jornada electoral certifica que el sistema está funcionando tal cual estaba previsto. Normalmente este tipo de auditoría se realiza con máquinas de votación seleccionadas al azar ese mismo día”, explica Saba.

Auditorías posteriores: Culminado el proceso electoral, se realizan auditorías, ya sea como parte del protocolo pre establecido por las autoridades, o siguiendo cualquier solicitud que formalice alguna de las partes involucradas. En estas auditorías se valida, entre otras cosas, que el software que se utilizó en la elección fue el mismo que se certificó en la auditoría previa.

Los expertos recomiendan que las auditorías sobre los sistemas automatizados de votación sean ejecutadas por expertos en sistemas, seguridad informática y telecomunicaciones, independientes de las empresas proveedoras de la tecnología.

“Cuando las auditorías son realizadas y comprendidas cabalmente por las autoridades electorales y por todos los participantes de la contienda política, se puede constatar la calidad de un sistema electoral automatizado y, en consecuencia, se le otorga la credibilidad y legitimidad que ameritan los resultados electorales”, concluye Saba.

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Autor: Antonio Paredes - Fecha: 06/05/2014

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