La tormenta perfecta del CEO: Demografías, datos y dispositivos cambian todo

El siguiente, es un texto de Mark Hurd, presidente de Oracle, compartido exclusivamente con nosotros, y trata sobre los tres eventos claves que provocarían una "tormenta perfecta" para los CEOs, según el autor: la demografía, el aumento incontrolado de datos y la "Internet de las cosas".

mark-hurd-oracle Aunque el mundo de los negocios atravesó por una inesperada turbulencia en 2013, creo que tres factores importantes van a hacer a 2014 aún más complicado y desafiante para los CEOs.

Esta tormenta perfecta para el CEO incluye cambios sin precedentes en la composición de la fuerza de trabajo, el aumento constante del volumen de datos, y el rápido surgimiento del “Internet de las Cosas”, en el cual a decenas de miles de millones de dispositivos se les integrará inteligencia y se conectarán a nuestro mundo en línea.

Estos cambios profundos ofrecerán grandes oportunidades para los líderes visionarios que puedan hacer frente a estas fuerzas disruptivas y aprovecharlas para crear nuevos productos y servicios y de más alto valor, fuerzas de trabajo más inteligentes y más capaces, e interacciones más íntimas con los clientes.

Al mismo tiempo, las compañías que no se reinventen para aprovechar estos grandes cambios se volverán menos competitivas, menos innovadoras y menos relevantes para los clientes. En los próximos años, les será cada vez más difícil seguir el ritmo de las cambiantes necesidades y demandas de los clientes, encontrar y contratar a la mejor gente, y desarrollar productos y servicios nuevos que tengan cabida en un mundo cada vez más interconectado. Esa es una espiral descendente de la que es muy difícil escapar.

Déjenme explicar por qué esta inminente tormenta perfecta generará resultados muy diferentes, y por qué creo que los CEOs tienen la gran oportunidad de ocupar un lugar privilegiado en estos cambios – pero sólo si comienzan a tomar la iniciativa ahora.

1) La Revolución Demográfica. En Europa, China, Estados Unidos, Japón y otras partes del mundo, las poblaciones que envejecen apuntan a un cambio sin precedentes en las fuerzas de trabajo en todas esas regiones. Algunos estudios indican que en Estados Unidos al menos 25% y posiblemente hasta 40% de la fuerza laboral se retirará en los próximos 5 a 10 años. ¡Eso significa que uno de tres trabajadores se retirará en un periodo relativamente corto! Encima de eso, muchos de estos nuevos trabajadores que ocuparán esas decenas de millones de vacantes serán millenials cuyas perspectivas difieren considerablemente de las de los Baby Boomers a punto de retirarse en términos de tecnología, carreras, compensación, colaboración, redes sociales, estilos de trabajo móviles y más. A diferencia de los Baby Boomers, estos nuevos trabajadores han vivido toda su vida inmersos en la tecnología, desde teléfonos inteligentes hasta computadoras personales y tabletas, pasando por las compras y la banca en línea así como iTunes, Netflix, FitBit y más. Ese estilo de vida rodeado de tecnología se combina perfectamente en la forma en que trabajan y define los estilos de vida que muchos millenials exigirán: estar siempre conectados y poder utilizar sus propios gadgets –y ser totalmente intolerantes a la tecnología pobre y a las experiencias tecnológicas insatisfactorias.

Esta inminente guerra por el talento se extenderá más allá de esta pugna en las perspectivas profesionales. Comenzará con el reclutamiento y la capacidad de utilizar herramientas y enfoques sociales para encontrar, atraer, contratar, capacitar, retener y enriquecer las carreras de estos jóvenes. Los CEOs de clase mundial están encabezando esta guerra por el talento, y en el proceso están liderando las transformaciones de sus organizaciones de Recursos Humanos desde los encargados de los registros en el back-office hasta los líderes de primera línea aportando nuevo talento de alto valor a la compañía y asegurando que esa gente esté feliz, sea productiva y esté completamente alineada con la estrategia y objetivos corporativos.

2) La Revolución de los Datos. Los CEOs de todo el mundo me han dicho que los volúmenes de datos de sus compañías están creciendo a una tasa de casi 40% al año. Y con el costo del almacenamiento de datos alcanzando los casi U$S 7.500 por terabyte, esos CEOs están viendo enormes aumentos de los gastos de TI sólo para estar a la par de ese crecimiento de los datos, ya no se diga para poder extraer valor de ellos. Estamos hablando de decenas de millones de dólares –en algunos casos de cientos de millones– para seguir el ritmo.

Es un patrón que claramente no puede continuar, y las empresas necesitan encontrar nuevas y mejores formas de estar al día con la explosión de datos sin incurrir en grandes gastos. (Creemos que podemos ayudar con eso). Las soluciones adecuadas reducirán considerablemente los costos de almacenamiento, ofreciendo así recursos para herramientas innovadoras de analítica de negocio y de Big Data para convertir todos esos datos de centros de costos en materias primas que las compañías pueden utilizar para crear nuevos productos, servicios e ingresos.

Una vez más, aquí el CEO tiene que ser un líder de primera línea por dos razones:

  • Los cambios necesarios van directo al corazón de la economía de la estrategia y tradiciones de TI y requerirán nuevos enfoques de gran alcance; y,
  • Este nuevo tipo de enfoque requerirá una consideración fresca y decisiva respecto a ver a los datos como materia prima altamente valiosa a la que se le puede dar la forma de productos y servicios que los clientes quieren y necesitan.

Estos cambios sirven para ayudar a los CEOs a evolucionar su estrategia de negocio, su estrategia de desarrollo de productos y su cultura corporativa – la nueva tecnología de almacenamiento de datos y la analítica se convierten en servidores para esas causas de más alto valor, no en el fin mismo.

3) La Revolución de los Dispositivos. Otra razón de por qué los CEOs necesitan apoyar consistentemente los nuevos enfoques es porque el tercer gran factor de nuestra tormenta perfecta –la conexión de decenas de miles de millones de dispositivos a Internet– seguramente llevará los volúmenes de datos de por sí ya alarmantes a niveles sin precedente.

Si de por sí ya son grandes los números del almacenamiento de datos de hoy, espere a que este fenómeno denominado Internet de las Cosas comience a despegar, e iremos de los 8 o 9 mil millones de dispositivos conectados a Internet hoy, a 40 o 50 mil millones de dispositivos conectados a Internet en pocos años. Desde las estanterías en los almacenes y los dispositivos médicos, hasta las mascotas y los electrodomésticos –sin mencionar la ropa y las herramientas, así como las plantas y las piscinas– estarán conectados a Internet, enviando enormes volúmenes de datos sobre todo tipo de cosas.

La razón de por qué todo esto es importante: Las compañías que puedan implementar nuevas tecnologías de almacenamiento de datos podrán transformar esta explosión de datos y dispositivos de gastos desenfrenados a fuentes de conocimiento enormemente valioso para nuevos productos y servicios, nuevas y mejores formas de interactuar con los clientes, y capacidades considerablemente mejoradas para anticipar lo que hay en el horizonte.

Las compañías petroleras que buscan nuevas fuentes de energía a kilómetros por debajo de la superficie de la Tierra están mejorando su equipo con sensores y software inteligentes para identificar lugares con alto potencial para perforar, o para advertir de posibles problemas de mantenimiento de modo que puedan solucionar esos problemas antes de que sucedan, ahorrando así millones y millones de dólares en costos por inactividad.

De forma similar, se está integrando a los aviones modernos miles de sensores que transmiten datos para monitorear y mejorar el rendimiento, evaluar procedimientos nuevos y mejorados, y una vez más detectar y prevenir costosos problemas de mantenimiento e inactividad.

Así que no importa en qué industria esté usted –manufactura, ventas minoristas, servicios financieros, salud, logística, transporte, energía y servicios públicos, etcétera– los volúmenes de datos de los que estamos hablando son sencillamente asombrosos, y su CIO debería estar trabajando muy duro actualmente para ayudarle a encontrar formas de adelantarse a estas tendencias. De lo contrario, ese costo del almacenamiento de U$S 7.500 por terabyte no sólo seguirá provocando estragos con sus gastos de capital, sino también minará su capacidad estratégica de aprovechar el emergente fenómeno del Internet de las Cosas que seguramente tendrá un impacto en todo tipo de compañías e industrias.

Como siempre, las compañías de más alto desempeño encontrarán formas de aprovechar al máximo los cambios profundos y explotarán estos nuevos mundos de demografías, datos y dispositivos para su propia ventaja y para beneficio de sus clientes.

Y los mejores CEOs entenderán que el momento de comenzar a convertir esos cambios en activos estratégicos es hoy.

*Por Mark Hurd, presidente de Oracle.

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Autor: Jorge Verastegui - Fecha: 20/02/2014

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